El sociólogo Daniel Feierstein en Río Gallegos: el docente como herramienta crítica ante el "sentido común" de los medios

El sociólogo Daniel Feierstein en Río Gallegos: el docente como herramienta crítica ante el "sentido común" de los medios

 

Daniel Feierstein nos visitó esta semana en Río Gallegos, convocado por el Consejo Provincial de Educación, para dictar una conferencia titulada “La educación para la producción de verdad y memoria. Disputas y consecuencias”.

Daniel Feierstein (Buenos Aires, 1967) es sociólogo y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como profesor titular de la cátedra Análisis de las Prácticas Sociales Genocidas en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y como director del Centro de Estudios sobre Genocidio y de la Maestría en Diversidad Cultural, ambos en la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Es experto independiente por las Naciones Unidas para la elaboración de las Bases de un Plan Nacional de Derechos Humanos argentino.

Entre sus publicaciones, se cuentan: Cinco estudios sobre genocidio (1997), Seis estudios sobre genocidio. Análisis de relaciones sociales: otredad, exclusión, exterminio (2000). Es uno de los autores del volumen colectivo La discriminación en la Argentina: diagnóstico y propuestas (2006) y ha compilado, Hasta que la muerte nos separe. Poder y prácticas sociales genocidas en América Latina junto a Guillermo Levy y Genocidio. La administración de la muerte en la modernidad (2005). Colabora asiduamente con artículos y ensayos en numerosas publicaciones argentinas y extranjeras.

Fondo de Cultura Económica ha publicado El genocidio como práctica social. Entre el nazismo y la experiencia argentina (2007), Memorias y representaciones. Sobre la elaboración del genocidio (2012), Juicios: sobre la elaboración del genocidio II (2015) e Introducción a los estudios sobre genocidio (2016).

En 2018 publicó “Los dos demonios (recargados)”, en la editorial Marea.

 

Nuestro portal tuvo la oportunidad de reunirse con él en el bar del Hotel Santa Cruz, en donde se alojó, horas antes de su conferencia del 25 de noviembre en el Aula Magna de la UTN.

Pasaroncosas: Daniel, ¿nos podrías orientar sobre la temática que vas a compartir con los docentes esta tarde?

Daniel Feierstein: Todo pueblo vincula lo que es capaz de hacer en la medida que construye su identidad. En esa construcción hay siempre una disputa por el sentido. Los mismos hechos que hemos vivido podemos interpretarlos de distinta manera y damos distintas explicaciones. El tema es ver cuál es el rol del espacio educativo en esa disputa por las representaciones y ver cómo se puede aprovechar el espacio del aula para que emerjan las distintas visiones que tenemos sobre quiénes somos, quiénes fuimos y poder pensar las consecuencias que tiene cada representación.

Se trata de ver cómo damos cuenta de lo ocurrido durante la última dictadura en la Argentina de los efectos de lo que ocurrió hace ya cuarenta años en el presente. La idea es poder poner sobre la mesa la disputa que nunca termina y que tiene profundas consecuenticas en lo que somos capaces de hacer hoy. Se trata de poder recorrer las representaciones dominantes durante la dictadura, cómo en los años ochenta se logran algunas conquistas al costo de algunos problemas, cómo los años noventa implican también la posibilidad de avanzar sobre algunos consensos para comprender por un lado qué nos pasó, qué fue ese momento de terror en la historia argentina pero por otro lado, qué consecuencias tienen las distintas explicaciones de lo que nos pasó en lo que somos capaces de hacer hoy.

Uno dice “tenemos que recordar lo que ocurrió en la dictadura”. Está bien, podríamos estar todos de acuerdo en eso, ahora, la discusión empieza cuando decimos ¿qué quiere decir “lo que ocurrió en la dictadura”? ¿Cómo lo va a explicar cada uno? Me parece que en ese sentido uno puede pensar dos maneras de abordarlo. Una es decir “el docente a partir de las decisiones de un ministerio de educación tienen claro que lo que ocurrió en la dictadura es esto” y entonces transmite esa versión a sus estudiantes y creo que esto tiene muchos límites y que puede ser mucho más potente poder poner en cuestión en un aula cómo hay distintas explicaciones de lo que ocurrió y cómo esas distintas explicaciones no son ingenuas y tienen consecuencias para el presente. Por ejemplo, una de las conquistas de los años ochenta tuvo que ver con la comprensión de la importancia de separar a las fuerzas armadas de lo que eran las decisiones en la estructura política argentina y que tuvo que ver con una fuerte deslegitimación de esa intromisión de las fuerzas armadas en las estructura política. Esto fue una conquista enorme de la sociedad argentina y que implicó el fin de los golpes militares. Creo que esta conquista comienza a ponerse en cuestión tanto en la región como en la Argentina —uno lo puede ver en los últimos cuatro o cinco años— cómo distintas confusiones de distintos sectores sociales pudieron colaborar con este intento de relegitimación de la intervención militar.

Vale la pena poner en cuestión el intento de plantear otras responsabilidades ante los hechos de la dictadura bajo la figura de la idea de “dictadura cívico—militar” terminó produciendo un contrasentido al confundir distintos tipos de responsabilidades y es utilizado hoy por muchos negacionistas como un modo de equiparar distintos tipos de responsabilidades. Una cosa es plantear que las fuerzas militares estuvieron al servicio de un poder económico concentrado, lo cual efectivamente es cierto y es muy útil, ahora, uno en general no piensa ese poder económico concentrado como civil. Cuando uno piensa “civil” piensa en el conjunto de la población, sus estructuras políticas, sus formas de organización, y creo que en ese sentido, si uno confunde todas las responsabilidades termina enloqueciendo a la sociedad porque pareciera que todo da lo mismo y nada puede equipararse a ser un torturador.

El aula es un excelente registro de cómo circulan estas cosas en la sociedad porque en el aula están todas las familias argentinas y circulan distintos discursos y el rol fundamental del docente es poder poner esos discursos sobre la mesa poder hacer una crítica de esos discursos en lugar de bajarle el discurso correcto. Poder dejar que emerjan y ver a dónde lleva cada uno de esos discursos, ver a dónde lleva cada uno de esos discursos.

Pasaroncosas: El docente también se nutre con la construcción de sentido que los mismos medios y la misma sociedad van construyendo. Entonces, frente a un escenario regional que hoy vemos, casi poniendo en tensión ciertos consensos sociales como el “nunca más” que creíamos que ya estaba resuelto, ese docente, que leyó los medios hegemónicos, después va a dar clases y no siempre tiene esta formación sobre la memoria. ¿Qué se le dice?

Daniel Feierstein: Creo que ese es el gran desafío del sistema educativo, porque hay tres ámbitos fundamentales de construcción de sentido en nuestras sociedades modernas. Uno podría decir que uno de ellos es la justicia, que construye representaciones colectivas sobre el pasado, lleva a cabo una sanción y explica lo que ocurrió. Creo que hubo muchos logros en ese campo. Se puede decir que hay un segundo campo que es el cada vez más dominante son los medios y que tienen el problema que están cada vez más concentrados y por lo tanto se los encuentra cada vez con un discurso más único. Pero el tercer ámbito, que tiene la diferencia con los medios, que son ámbitos mucho más cara a cara es la escuela. Aquí lo que se juega es si el docente va a ser simplemente una herramienta más de transmisión del sentido común —que se construye sobre todo a través de la estructura mediática— o si existe la posibilidad de que ese docente, que depende tanto de la voluntad de formarse como del ofrecimiento de una estructura educativa de ese espacio de formación para que el docente pueda ser la herramienta de crítica del sentido común.

Pero esa crítica no se puede hacer planteando “el sentido común es mentira, acá te doy la versión correcta”, sino que eso se lleva a cabo poniendo en cuestión al sentido común, y para eso hay que dejar que emerja. Puede ser un hermoso ejercicio en un aula ver qué aparece en los medios con respecto a lo ocurrido en la dictadura, qué nivel de variedad o de homogeneidad hay y poder desarrollar una capacidad de crítica en el aula. Creo que hoy ese es el objetivo central de la educación en un momento donde tenés las redes sociales y la web y los motores de búsqueda al punto en que los tenés, el conocimiento enciclopédico deja de tener sentido en el espacio educativo porque es algo a lo que se puede acceder sin la escuela y de modo mucho más sencillo. Uno googlea lo que quiere y tiene el dato. Lo que falta es la capacidad crítica evaluar ese dato. Esto es: cómo me doy cuenta si me están manipulando, si ese dato está obviando otros elementos, cómo pongo en cuestión cuatro datos contradictorios que me aparecen en esa búsqueda. Parece que el gran desafío de la escuela hoy es ser capaz de construir esas herramientas. Pero para eso necesitas docentes con capacidad para llevar a cabo ese trabajo.

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