Rostros que habitan entre nosotros

Rostros que habitan entre nosotros Cristian Robledo

Por Fabiana Alfonso

 

Recientemente hemos asistido a la pérdida física de un ser que habitó en nuestra ciudad y “entre” nosotros. Lo planteo en estos términos por lo que representa pensar en seres que viven el “entre” que se transforman en iconos de los espacios que transitan, sin saberlo o sin tomar dimensión de lo que dejan en la inmediatez de nuestras vidas en lo cotidiano y su representación inmaterial.

La muerte cuando nos asiste nos trasforma, sin querer en muchos casos, en los seres que deseamos muchas veces ser, les da la forma que hubiesen tenido sus rostros desde esas miradas, el rostro de quienes en el “entre” fueron, para quienes quedamos nos redime y para quienes no están, esta cierta alteridad los eleva.

En estos términos, pienso y reflexiono, cuando digo rostros y miradas en lo cotidiano que nos habita en la construcción de los otros, ¿qué nos pasa en el transitar cotidiano?, cuando nos encontramos con los seres que están “entre” nosotros, cuando en ellos hay un componente que no es asimétrico en nuestra representación de “normalidad”, como nuestras miradas en presencia de lo que se desvía de lo que espero, se corre en la encrucijada del quehacer y nos deja inmóviles, inciertos e innatamente somos compasivos o indiferentes.

Traigo esto al tema por cómo en este rostro, que dejó huellas en nuestra ciudad y fue parte de nuestra cotidianeidad, de nuestras acciones de compasión o indiferencia se construyen las realidades de cada ser que habita su cuerpo y su espacio en la vida en comunidad, desde esas miradas.

Cuando estos cuerpos que habitan se encuentran atravesados por una condición de discapacidad y que a la vez es desde las miradas que nos constituimos como seres con dignidad, estos rostros entre nosotros asisten a ser parte de la vida cotidiana desde ese vínculo incierto de la compasión o la indiferencia. Esto lo manifiesto desde el orden del ser, desde lo más personal y subjetivo, sin ánimo de poner entredicho lo que desde lo singular podemos manifestar o hacer, es en términos de consolidar una mirada sobre un hecho que acontece, pero que es interesante reflexionar en el lugar que los sujetos ubicamos y nos ubican en la comunidad a la cual pertenecemos, cómo los rostros que vamos constituyendo forman parte de un entramado particular en la vida y en la muerte, en la presencia y en la ausencia.

Lo que digo, es tan simple como decir que, como ser los sujetos que deseamos ser, desde la mirada que nos constituyen como seres con dignidad más allá de la condición que nuestros cuerpos expresen en lo físico, en lo orgánico, en lo psíquico, si lo que somos como seres es el rostro que nos donan desde la mirada, desde el vínculo y lo disponible o dispuestos a dar en la comunidad a la cual pertenecemos.

Entonces, como comunidad, ¿qué miradas vamos construyendo?... sobre lo diferente, sobre lo que no es esperado, sobre lo que se escapa de la norma, que somos esos cuerpos que habitamos y los rostros que constituimos con las miradas, que la dignidad del ser está donada por la mirada de la comunidad a la que pertenece y el lugar desde donde se sostiene su existencia. Son por estos rostros que nos debemos permitir revisar las miradas y el lugar desde donde se sostienen las existencias.

 

Foto: Cristian Robledo

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