Centenario del logro de la Primera Huelga Rural Patagónica en 1921

Centenario del logro de la Primera Huelga Rural Patagónica en 1921

Por Roberto Arizmendi- Este verano 2020-’21 estamos cumpliendo 100 años del exitoso final de la Primera Huelga Patagónica Santacruceña… Y en verdad es el centenario de un histórico éxito que obtuvieron los obreros después de paralizar toda la actividad rural de media Patagonia Austral.

En 1920 se había generado una agitación que el gobierno ni los patrones podían manejar. Comenzó la primera huelga rural de este Territorio Nacional que, le cuento amigo, tuvo un acatamiento y una dinámica impresionantes, y finalizó con la firma de un convenio por el que luchaban.
Los patrones acudieron a sus socios en la Embajada (en esa época era la Británica) y al Gobierno Nacional. En el mes de agosto, Yrigoyen manda un nuevo gobernador y al mismo tiempo al coronel Héctor Benigno Varela y un regimiento, por si acaso. Después de meses (calcule lo que eran las comunicaciones y los traslados en esa época), los negociaciones lograron concretar una reunión en la estancia “El Tero”, el 15 de febrero de 1921, con los huelguistas, el gobernador, los militares y los dueños de las estancias.
Y surge de ahí, aunque como usted tantos otros desconocen, un detallado convenio que debía ser, por supuesto, cumplido por todos los firmantes. ¡Y fue homologado, una semana después (Sí, Arroyo) por el Departamento de Trabajo de la Nación: el 22 de febrero de 1921!
Las condiciones eran deponer las armas y la liberación de los rehenes. A cambio se reconocían gran parte de las demandas que los patrones y los obreros habían discutido.
Esto es un antecedente fundamental del Estatuto del Peón Rural, que el coronel Perón, Secretario de Trabajo, redactó e impulsó en 1944 y 2 años después la Ley 12.921.
Convengamos, amigo, que es por lo menos injusto que no se reconozca la victoria de una lucha que no es invalidada por la traición y la voracidad de la oligarquía que revirtió más tarde la situación a sangre y fuego (¿Le suena hoy neoliberalismo odiador, Arroyo?); y que llevó meses de movilización, acción política, y por qué no, violencia muchas veces inevitable en el marco de la lucha de clases.
Pensé entonces, Arroyo: ya vamos a tener el verano 2021-22, para lamentar las muertes, los retrocesos, la derrota colectiva y coyuntural del verano 1921-22; bien podríamos recordar, respetar y celebrar ahora, el centenario de aquel logro.
Loor para aquellos luchadores que obtuvieron un histórico convenio tan peleado como traicionado; ni olvido ni perdón a las bestias cuya única razón es la fuerza.

Roberto Arizmendi en Pagina Sur

 

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