Victorias completas

Victorias completas

[Por Abigail Mazú]

Hace escasos días, la desaparición de una niña en Capital Federal (recuerde lector, lectora este lugar porque después volveremos sobre esto ) conmocionó a gran parte de la sociedad. ¿Dónde está Maia? fue la consigna que rebotó en redes, diarios, y canales de televisión. 

No nos vamos a detener en el operativo de búsqueda, ni en las escaramuzas televisivas por tener primicias que rozaron lo inmoral , repitiendo una y otra vez las imágenes de la niña y su captor. 

Preferimos, como hemos hecho en alguna otra oportunidad, posar la atención sobre lo que entendemos subyace a este caso. 

Durante esos días de búsqueda conocimos parte de la historia de Maia. Decimos parte, porque los testimonios, los relatos, las caracterizaciones son completamente subjetivas y atravesadas por momentos de gran angustia.

Parte de esa historia, cuenta que Maia junto a su mamá viven en situación de calle, a la intemperie,  en Villa Cildañez, un barrio de Capital Federal. Parte de esa historia también cuenta que su mamá sufriría algún tipo de adicción. 

Ahora bien. Vayamos juntxs al punto. 

En esta oportunidad, si no fuese por un grupo de vecinos de Cildañez que cortaron la autopista, a Maia no la buscaba nadie, salvo sus familiares más cercanos. Y decimos nadie, porque la mamá de Maia realizó la denuncia desde un primer momento, pero la Policía de la Ciudad entorpeció el procedimiento y amagaron con no tomar la denuncia porque la mamá no tenia DNI. 

¿Puede la Policía no tomar una denuncia por no poseer DNI? NO 

¿Pueden los auxiliares de la justicia obviar el sentimiento de angustia y desesperación de una madre que busca a su hija? SI 

¿Puede nuestra justicia revictimizar una y otra vez a madres, hijas, nietas, sobrinas, amigas, tías, hermanas, abuelas? SI 

¿Podemos como sociedad conmocionarnos con un caso como el de Maia y al otro día olvidar que a lo largo y ancho de nuestro país , que es grande y no es sólo Capital Federal , hay cientos de miles de Maias? SI 

El tiempo es ahora. Debemos darnos como sociedad el debate sobre en qué país queremos vivir. ¿Un país que privilegia la vida por sobre lo económico? ¿Un país que elige que lxs unicxs privilegiadxs son lxs niñxs?; o ¿un país que caretea empatía porque garpa y después se olvida de las Maias pero también de las Ursulas? 

Hay quienes tienen la certeza del país en el que eligen vivir; y también hay quienes tienen la certeza del país que QUIEREN CONSTRUIR. 

Cliché si los hay eso de que el Estado somos todxs. Pero de algún modo es una verdad irrefutable. 

La conmoción que causó la desaparición de Maia debe servirnos para pensar qué infancias le estamos dando a nuestrxs niñixs y qué infancias merecen nuestrxs niñxs; qué posibilidad de construir un proyecto de vida tenemos las mujeres, como la mamá de Maia; qué justicia define sobre nuestras vidas, qué privilegios tienen otros por sobre nuestras historias. 

Hoy Maia duerme en el Hospital Garrahan. Tiene una cama calentita y come todos los días. Lo repetimos . HOY, Maia tiene una cama calentita y come todos los dias. 

Lo de Maia estremece y fuimos muy felices por haberla encontrado sana y salva. Pero como decíamos al principio, los medios estos días nos contaron sólo una parte de la historia; y con ella,  resulta suficiente para comprender la necesidad de movilizarnos e interpelarnos todo el tiempo para que las Maias y  también las Úrsulas tengan la oportunidad de construir y elegir SU PROPIA HISTORIA; no la que le imponen la desigualdad de oportunidades, la violencia, los abusos, los estereotipos, los mandatos, el patriarcado…

En el mes de la mujer, deseamos profundamente una vez más ,  que “las nadies” , parafraseando a Galeano , dejen de serlo. Deseamos que sean cada vez más las voluntades que se arriman para construir un país con una mejor calidad de vida. Deseamos que todxs aquellxs que se conmovieron y sensibilizaron no dejen de hacerlo y hagan algo con esxs pibxs que no acceden a pensar su futuro. Deseamos, que las victorias como la aparición de Maia , sean completas.

 

PD: Maia apareció viva. La búsqueda finalizó. BORRÁ TODAS SUS FOTOS DE TUS REDES.

 

Los Nadies, Eduardo Galeano

 

Sueñan las pulgas con comprarse un perro

Y sueñan los nadies con salir de pobres

Que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte;

Pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznitas cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba

Los nadies, los hijos de nadie, los dueños de nada

Que no son, aunque sean

Que no hablan idiomas, sino dialectos

Que no profesan religiones, sino supersticiones

Que no hacen arte, sino artesanía

Que no practican cultura, sino folklore

Que no son seres humanos, sino recursos humanos

Que no tiene cara, sino brazos

Que no tienen nombre, sino número

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata                                                                      

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